lunes, 10 de diciembre de 2012

La Maldita Canción

La Música es un museo que debemos redescubrir constantemente

Por: Raúl Álvarez Malebrán  

Ese pequeño carrusel de emociones de 3 minutos y medio llamado canción es uno de los pequeños placeres que se pueden disfrutar en esta vida. Cada persona tiene sus temas favoritos, es más los auto-denominados "melómanos" podrían dar cátedra sobre este tema ordenando estos en diversas listas jugando a ser editores de alguna revista a lo Rolling Stone. Pero esto es más que una simple listita con gustos imparciales para sacar ronchas entre aquellos que no comparten mi mismo espectro musical, esto va más allá: se trata de cuando las canciones pasan de ser placeres a torturas.

Todos tenemos esa canción con "ese no sé que" que nos manda como efecto reflejo a sacarla cuanto antes de nuestros oídos (y de nuestra vida si fuera posible), pero ¿Qué hace que una canción que amamos se convierta en nuestro peor enemigo?. Las causas más comunes son el termino de una relación amorosa  que comúnmente nos deja un gran tracklist de canciones romanticonas que simplemente queremos evitar hasta que ese trauma post-amorío se olvide por completo, también se unen el puñado de composiciones que nos recuerde alguna época oscura de nuestra vida personal que solemos guardar bajo 977623 llaves y un candado de diario de vida.

El caso se torna grave cuándo los involucrados son tu grupo favorito, o peor aún el grupo favorito que compartían ambos, se apodera del shuffle de nuestro itunes, ipod, celular, mp4, mp3 con pilas o lo que sea con esas canciones que dedicaste y que ahora dejan un sabor tan amargo en tu cabeza. Ya nada es igual a lo que fue ayer. Es que cuando nos demuestran científicamente que la música puede producir sensaciones tan diversas y difícil de explicar nos damos un poco por vencido ante este gigante melódico. (Un Estudio reveló a modo de ejemplo que "Someone like you" de Adele provoca tristeza debido a la repetición de una nota appoggiatura que según expertos "produce alzas y bajas de tensión en el cerebro, lo que desencadena el llanto.")

Por eso mismo, invito a tomarse con Andina el tema pues inevitablemente la música en nuestra vida de jóvenes y alocados es vital y necesaria para sobrevivir al mundo tan depresivo que nos rodea, no hagamos de lo lindo algo imbécil (como recitaba Jorge González en los 80s) y démosle una vuelta de tuerca a aquellas letras y melodías, pues la gracia esta en que estas pequeñas obras de arte puedan significar distintas sensaciones durante nuestra existencia. Da igual si se trata de una de las más dolidas composiciones de Pablo Herrera o de la preciosa "God Only Knows" de The Beach Boys -Para Paul McCartney la mejor canción de amor del mundo- cada palabra, cada nota de esa invaluable pieza esta hecha para sentir y negarnos ese privilegio me parece absurdo.

Tal como dijo un día Diego Armando Maradona "El fútbol es el deporte más lindo y sano que existe en el mundo. Eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero...pero la pelota no se mancha." ¿Porque deberíamos manchar la música, si es lo más lindo y sano del mundo?.