#ElHistórico - El Matadero del estero
“Y en este
preciso instante la ola entra con fuerza a la Avenida del Mar” con un fuerte y
marcado acento españolísimo, Amaro Gómez Pablo pone el clímax total a horas y
horas transmisión de la “súper llegada de la ola del Tsunami japonés, Minuto a
Minuto” con esas siutiquerías de Breaking
News y todo lo demás que pa’ más remate las imágenes eran de la Costanera coquimbana y no de la Avenida serenense, pero ya sabemos como actúa la
televisión nacional y su rigurosidad característica para estos eventos “naturales”.
Al día
siguiente, dejando de lado lo jocoso del trolleo twittero, el panorama no daba para nada risa;
el siempre querido y observado Estero de
“El Culebrón” se vio muy afectado por el ingreso de la fuerte marejada ese
11 de Marzo, y ni las garzas se dejaban ver.
Es que este
Estero es de las pocas zonas ecológicas
protegidas en la conurbación, y que se vio muy potenciada con el
surgimiento de la avenida Costanera Nicolás Leoz como foco de observación de pájaros y toda esa
fauna, flora y alguno que otro neumático de Baquedano. Para que decir la
emoción que les resultan algunos pasar en bus cuando se regresa a la ciudad con
esa satisfacción de ya estar en casa. Pero hubo algún tiempo en que a las
familias coquimbanas más que satisfacción, les brindo miedito y resquemor, (y
aquí vamos nuevamente..)
Diciembre de 1978,
mientras un grupo de paramédicos instalaban una cruz roja gigante en el techo
del Hospital San Pablo, recién aparecía la televisión a color en el país pero
en Coquimbo sonaban en su amplitud las radios clásicas de siempre (Riquelme,
etc.) con el “tiempo en las bastillas”
de Ubiergo. Las pelotas Tango del
recién pasado mundial de Argentina 78’ eran el chiche y muy pocos la tenían,
mientras que los que tenían televisión tenían que ver a un tipo con la voz más
aguda que una vuvuzela diciendo que en Chile no se movía ni siquiera el confort
si que él lo supiera o que en Inglaterra una mujer con un jorobo lleno de laca
rubia fuera la primera mujer primer ministro, una tal Thatcher. Pero en lo
importante para la zona, se acercaba el verano y era una costumbre entre los
jóvenes ir a la Changa o al waterpolo, pero había una zona en que se tejió una prohibición para los peques de bañarse…
era el estero del Culebrón. En ese entonces y hasta hoy, existía un Matadero en
la zona, en aquellos los desechos caían a las aguas, hoy por suerte no.
¿Por qué el
resquemor de bañarse allí? ¿Por los desechos del matadero? En el fondo, los
niños coquimbanos no eran nada de cursis
y se bañaban igual si querían, el tema era que surgió con fuerza el mito urbana
de un Cuero, según la
zoología popular serian una criatura que se forma de las entrañas, cueros y
residuos de animales, generalmente en los lagos y ríos.
Las pelotas de
trapos de las largas pichangas en la Changa caían unas tras otra al estero,
pero nadie entraba, total preferían perder la pelota hecha con sacos del morro
a que recibir un castigo severo de los padres, pero, hasta que un día cayo una
pelota Tango al agua y la prohibición se fue un poquitín a la punta del cerro y
un joven ingreso. Lo que se cuenta de acá en adelante es que efectivamente
entro y alcanzo a agarrar en una milésima de segundo su pelota marca Adidas,
pero que en un instante surgió de las aguas esta criatura Cuero encerrándolo y
hundiéndolo para que al instante los jóvenes que conformaban la pichanga cerca
del sector salieran arrancando y gritando, mientras los pescadores y los que
sacaban güiro les miraban con extrañeza…
Ni la luna se
baño en algún tiempo en las aguas del Culebrón, hoy las historias aquellas del
Cuero pasan desapercibidas en algunos niños que van a cazar renacuajos o
simplemente a lanzarse en un neumático por la zona mientras los autos pasan en
larga filas por la Costanera en el verano, pero a muchos de aquella generación
del 1978 no se les olvidara ni el estero, ni mucho menos la pelota Tango que se
fue con el Cuero.
